El autor celebra que Nicolás Gómez Ramírez haya llegado bien a su casa. Le avisa de que ha entregado a Andrés Merlo otra carta que iba adjunta a ésta. Le transmite también un mensaje de la beata Agustina Salgado, quien espera que Nicolás Hernández, para el que trabaja el destinatario, se recupere y que para ello confíe en Dios y tenga paciencia para que se recupere.