El autor anónimo, que se identifica como religioso, avisa al conde de Miranda de la intención de amotinarse por parte de sus vasallos, información que, supuestamente, le ha llegado a través de las confesiones de estos. La razón que motiva el motín son los excesos sufridos a manos de los gobernantes de aquellas villas de su señorío, especialmente los cometidos por Antonio Castillo.