La autora escribe a su marido, Manuel López, para darle algunas noticias acerca de la vida cotidiana, como su estado de salud, la cosecha y las deudas pendientes. También le comenta cierto asunto relacionado con su carta de dote y le advierte de que no la utilice como intermediaria para la entrega de cartas, pues se ha estrechado la vigilancia sobre las comunicaciones.